acompañante en el parto

El papel del acompañante en el parto

Cuando preguntamos a nuestras madres sobre sus partos y sobre todo a aquellas que dieron a luz en grandes hospitales públicos, nos cuentan que estuvieron solas todo el rato y que ahora tenemos mucha suerte de tener a nuestras parejas con nosotras.

Habitualmente damos a luz en hospitales. Los hospitales son lugares extraños para la mayoría de las personas y por desgracia,  son fríos y poco acogedores. Cuando una mujer acude de parto a un hospital, en la mayoría de los casos, acude con dolor y con miedo. Y si unimos el dolor de las contracciones con la preocupación o el miedo por saber qué va a ocurrir y lo mezclamos con un ambiente hospitalario frío con personas desconocidas a nuestro alrededor tenemos la combinación perfecta para hacer que el miedo y la desconfianza aumenten.  Y eso dificulta el correcto desarrollo del propio parto.

Sin embargo si en esta situación tan desfavorable podemos tener a alguien de confianza con nosotras, la cosa cambia. El permitir que los futuros padres estén juntos durante todo el proceso no ofrece más que ventajas.

La futura mamá tiene a su lado a la persona de mayor confianza. Sabe que va estar  con ella apoyándola hasta el final. Por otro lado, el futuro papá o el acompañante podrá vivir en primera persona el nacimiento de su bebé y esto es una de las experiencias más gratificantes de la vida.

Por ello desde el servicio de Obstetricia y Ginecología de Dona i Nen defendemos la presencia de al menos un acompañante durante todo el proceso. Solicitamos que sea una persona de extrema confianza, normalmente la pareja pero también hemos compartido la experiencia de mamás acompañadas por sus madres o por sus hermanas o amigas. Nuestra experiencia es siempre positiva. La pareja durante el parto acompaña a la futura mamá, vela por su bienestar, sirve de puntal de confianza para ella y además es testigo de todo lo que ocurre. Independientemente de que se trate de un parto o una cesárea, la futura mamá debe estar acompañada siempre en la medida de lo posible. Además este acompañante puede ser de gran utilidad en situaciones especiales como partos gemelares o si la mamá no se encuentra bien ya que, él también puede hacer piel con piel durante los primeros minutos de vida del recién nacido y eso no tiene precio. Lo mejor para un recién nacido es su mamá pero si no puede ser, siempre es mejor el papá u otro familiar que una cuna o un desconocido.

Así que futuros papás no dudéis en acompañar a vuestras parejas en el parto. Seguro que seréis muy útiles y además viviréis uno de los momentos más intensos y mágicos de vuestra vida.

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