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Conoce a nuestra acupuntora Maite Miranda

 

¿Por qué decidiste dedicar tu vida profesional a la acupuntura?

En un principio, ni me lo había planteado. Estudié enfermería porque el cuidado de la salud y bienestar de las personas siempre me ha gustado. Pero después de 10 años de profesión, pensé en hacer algo que no tuviese nada que ver con la medicina tradicional para ver qué me podía aportar.

Empecé con la acupuntura como hobby y me apasionó.

Decidí dedicarme a la acupuntura porque es una herramienta muy importante para mejorar la salud de las personas desde otra visión de la medicina.

¿Qué características personales debe tener un buen acupuntor?

Un buen acupuntor tiene que ser una persona con una visión más amplia de la medicina. No ver solamente enfermedad y medicación; sino que hay otras maneras de curar al paciente, desde otros tipos de medicina diferentes. Hay que ser más amplia de mente y ver que se pueden complementar perfectamente la medicina occidental con la oriental y esto, aporta una mejorar de la calidad asistencial a los pacientes y una mayor calidad de salud al paciente que es realmente lo que queremos.

¿Qué es lo más extraño que te ha ocurrido en una consulta?

Como no es muy conocida, los pacientes no saben a dónde van la primera vez que se visitan. Te impresiona que justamente cuando una paciente está embarazada, que es un momento súper sensible, le recomiendan que haga acupuntura y como no tiene ni idea de qué le va a pasar ni qué le vamos a hacer, llega asustada a la consulta. Después se tranquiliza. Pero me sorprende ver que la primera vez que una embarazada se enfrenta a la acupuntura es cuando se lo recomiendan sobre todo por el giro del bebé o por maduración cervical.

¿Crees que el hecho de ser madre y mujer aporta un valor añadido al desarrollo de tu actividad asistencial?

Sí, creo que totalmente porque empatizas más con la paciente. Si no has sido madre y no has vivido la experiencia puedes tener unos conocimientos, pero no tienes esa sensibilidad que creo que es básica, y puedes aportar mucho más en cuanto a calidad asistencial y en los consejos que le puedas ofrecer porque has experimentado esa etapa.

¿Cuál ha sido la situación más difícil con la que has tenido que lidiar en tu profesión?

Trabajé en el hospital pediátrico de Sant Joan de Déu con un equipo en el que contaba con la ayuda de la enfermera y para mí era muy fácil. Cuando terminé acupuntura me propusieron hacer consulta y para mí fue duro porque estaba sola y tenía que tomar decisiones como qué puntos tengo que poner para mejorar la salud del paciente y porqué. Durante un tiempo lo pasé mal hasta que te acostumbras, aprendes a tener autonomía y puedes formar un equipo sin la necesidad de que te digan lo que tienes que hacer. Para mí fue un salto profesional muy importante porque cuando eres enfermera siempre dependes de alguien.

 

¿Sigues tus revisiones ginecológicas a conciencia?

Sí, sin duda, es muy importante. Toda mujer tiene que tener las revisiones ginecológicas al día porque las cosas cambian. Y el hecho de hacerte una revisión anual o cuando tienes que hacértela, te da la tranquilidad de saber que todo está bien.

¿Hobbies o alguna pasión?

Me gusta hacer deporte para desestresarme pero también el fin de semana lo dedico a mi familia y a disfrutar de los amigos y la música.

¿Un consejo para nuestras lectoras?

Es fundamental el cuidado de la salud y sentirse bien a nivel físico, espiritual y mental.

Es muy importante que conozcan que en Dona i Nen trabajamos un equipo multidisciplinar de buenos profesionales que podemos ayudarles en un momento determinado de sus vidas.

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