fumar durante el embarazo Dona i Nen

Tabaco y Embarazo: ¿Quién protege a quién?

Hasta las mujeres más adictas son capaces de dejar este vicio cuando quedan embarazadas. El embarazo es un estado tan especial que cambia la manera de pensar y de ver la vida. Ya no es la inconsciencia acerca de nuestra propia salud la que prima, sino el sentido de responsabilidad e incluso de culpa acerca de esa otra persona que depende de nosotros la que va a primar.

Pensémoslo bien: cuando alguien compra un paquete de tabaco, en el fondo está ignorando el hecho de que paga una desorbitada cantidad de dinero por un producto que contiene sustancias que pudrirán la dentadura, envejecerán la piel, darán un olor horrible al aliento y  producirá una tos molesta que con el tiempo se hará crónica. Basta con un pretencioso: “de algo hay que morir” para ignorar ese Fumar mata que viene en la cajetilla.

¿Riesgos de fumar durante el embarazo?

componentes cigarrillo

Pero cuando hay un bebé por medio, las cosas son diferentes. Algo dentro de nosotros nos dice que no tenemos derecho a envenenar a ese ser tan querido y deseado. Él no ha pedido que le asfixien con productos que alterarán la calidad de la placenta, como ha demostrado la ciencia, aumentando el riesgo de retraso del desarrollo fetal.

Los primeros tres meses son fundamentales en la formación embrionaria. La intervención de los productos derivados del alquitrán y otros tóxicos del tabaco pueden favorecer los abortos y las malformaciones en órganos clave como el corazón o el cerebro.

Más adelante, los daños producidos por estas sustancias tóxicas de la madre fumadora podrán dar lugar a partos prematuros y retrasos de crecimiento que pueden tener consecuencias para el resto de la vida del bebé.

Por eso el 98% de las mujeres fumadoras que veo en mi consulta no tienen ningún problema para dejar el tabaco de manera radical cuando quedan gestantes. Y lo hacen de un día para otro, sin recetas milagrosos, sin chicles de nicotina y sin acupuntura. Sólo un elemento es necesario: el amor a su hijo.

Luego vendrá alguien a intentar minar la voluntad de estas valientes madres. Les vienen con el consabido argumento de que si dejan el tabaco tan de golpe, eso les va a producir una ansiedad que va a ser peor para el niño. Y así es como algunas mujeres vuelven a caer en la adicción. Os aseguro que nada hay más tóxico que ese humo envenenado. Todas las gestantes pueden tener algo de ansiedad en algún momento pero eso no afecta directamente a la criatura y además se puede tratar fácilmente.

Lo mejor de todo es que la mayoría de la gente que deja el tabaco en el embarazo, será capaz de dejarlo definitivamente. Primero por la mejoría de calidad de vida que experimentan y segundo porque entienden que la influencia del tabaco tampoco es buena para su hijo una vez ha nacido ya que influye en la muerte súbita de lactante, en las infecciones respiratorias y en el asma así como en la posibilidad de caer en la adicción cuando sea adolescente.

¿Cuántos bebés habrán salvado a su madre antes de nacer de esta terrible drogodependencia que destruye vidas a diario?. Para muchas de estas madres ex-fumadoras, este es el primero de los muchos cambios positivos que implicará la llegada del pequeño a casa. Un cambio a una vida más feliz y más sana.

 

Juan Acosta

Ginecólogo en Dona i Nen

 

 

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