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La cesárea es una intervención quirúrgica mediante la cual se produce la salida del bebé a través del abdomen.

Históricamente las cesáreas se han realizado en ambientes quirúrgicos, asépticos y fríos. Esto supone una incongruencia ya que lo que se está produciendo dista mucho de ser frío y aséptico. Igual que en un parto vaginal, se produce el nacimiento de una personita muy esperada y participa una familia con grandes expectativas con una carga emocional enorme.

El equipo de Dona i Nen, hemos intentado convertir este proceso en lo que creemos que debe ser, el nacimiento de un bebé y el nacimiento de unos padres. Por ello desde hace un tiempo se permite la entrada del acompañante, normalmente el padre, a la cesárea. De esta manera la madre no está sola, tiene a la persona de mayor confianza junto a ella y esto permite que esté más relajada y tranquila. A la vez que permitimos que los padres sean testigos del nacimiento de su bebé con todo lo que ello supone.

Dona i Nen ha ido más allá y ha alborotado el concepto de cesárea respetada, no sólo permitiendo la presencia del papá o acompañante en el momento de la intervención, sino también respetando a la personita que está naciendo. De esta manera las cesáreas respetadas se realizan en un ambiente cálido, la mamá está acompañada por su pareja desde el principio pero a su vez el bebé es recibido de una manera que asemeja al parto vaginal. Se realiza una extracción del recién nacido lenta, poco a poco como si estuviera saliendo a través del canal del parto; se deja latir el cordón umbilical antes de realizar la sección del mismo. Y, lo más novedoso y que más les gusta a los padres, permitimos que los padres puedan ser testigos directos del nacimiento del bebé sin telones quirúrgicos y pudiendo grabar o fotografiar todo el proceso. Posteriormente el bebé es entregado a su madre, no se les separa en ningún momento y por lo tanto el primer contacto piel con piel es inmediato. Si la madre lo desea puede iniciar la lactancia materna en el mismo quirófano. Todo esto permite una mejor adaptación a la vida extrauterina para el recién nacido, ya que no hay mejor incubadora que el calor y el cariño de una madre.

Por otro lado, no olvidamos que estamos en un proceso quirúrgico y por lo tanto, se mantienen todos los estándares de asepsia y seguridad tanto del bebé como de la madre, garantizando en todo momento el bienestar de ambos.

Pero a la vez permitimos compartir a la pareja un momento mágico que es el nacimiento de su bebé. Y eso a su vez permite una recuperación de la intervención, mejores tasas de éxito de lactancia materna y por lo tanto mayor grado de satisfacción de los padres.

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