Preguntas frecuentes para el ginecólogo

A lo largo de nuestros años de experiencia en el campo de la ginecología, hemos visto a muchas pacientes, todas ellas con dudas y preguntas que esperan hallar una respuesta en su visita.

Las visitas al ginecólogo son necesarias para controlar la salud de nuestros órganos sexuales y prevenir enfermedades asociadas, es por eso por lo que muy importante que no tengas vergüenza en preguntarnos cualquier cosa que te preocupe. Estamos para ayudarte. 

Estas son algunas de las preguntas más frecuentes que hemos escuchado dentro y fuera de la consulta y que queremos compartir con vosotros.

Preguntas sobre la visita al especialista

¿Cuándo se empieza a ir al ginecólogo?

En nuestro post Revisión ginecológica, ¿cuándo realizarla? hablamos de este tema más en profundidad, pero a modo de resumen, la primera visita al ginecólogo podría ser poco después de la aparición de la regla o primera relación sexual.

¿Qué se hace en las revisiones al ginecólogo? 

Tras algunas preguntas rutinarias para conocer el estado de tu vida sexual, los períodos menstruales, si tomas o no métodos anticonceptivos, etc. Se procede a realizar alguna prueba como la citología, una exploración vaginal, análisis de sangre si el especialista lo cree oportuno, un tacto de los pechos para controlar que no haya irregularidades, entre otros. Aún así, cada caso es distinto y puede que las revisiones sean más completas si es necesario. 

¿Cuándo puedo dejar de visitar al ginecólogo?

A lo largo de la vida de una mujer, acude al ginecólogo por diversos motivos. Una etapa estará marcada por la aparición de la menstruación, otra por las relaciones sexuales, el embarazo, la menopausia y durante la vejez, puede que por problemas de incontinencia, es por eso por lo que en las consultas privadas, se pueden realizar revisiones cada dos años siempre. En la sanidad pública los controles suelen terminarse alrededor de los 65-70 años, aunque recordamos que si en esta edad aparece cualquier problema, se debe acudir igualmente al ginecólogo para revisar que todo esté en orden.

Preguntas sobre la menstruación

Me duele mucho cuando me viene la regla, ¿es normal?

Es completamente normal. Al llegar a la edad adulta, cuando nuestros ovarios ya ovulan, los dolores tanto menstruales como premenstruales son muy comunes. 

Dependiendo de cada caso, puede que sientas dolor de cabeza, cansancio, dolor de barriga, hinchazón o dolor de piernas. No obstante, se debe estar alerta de los síntomas menstruales, pues si son más fuertes y los dolores llegan a ser insoportables, se debe acudir al ginecólogo para descartar cualquier enfermedad como por ejemplo la endometriosis.

¿Cómo se si tengo la menopausia?

Los síntomas de la menopausia pueden variar dependiendo de cada mujer, aún así, es común que uno de los primeros síntomas que se empieza a notar cuando la menopausia está próxima son los cambios en el período. 

Otro de los síntomas más frecuentes son los llamados sofocos. Una calor repentina que puede durar hasta varios años después de sufrir la menopausia y se debe a los cambios en los niveles de estrógenos en nuestro cuerpo.

Preguntas sobre sexualidad

Siento dolor durante el sexo

Toda relación sexual debería ser placentera y saludable, pero puede que en ocasiones sientas alguna molestia. No te alarmes, puede deberse a la falta de lubricación, a la aparición de hongos o a alguna infección, aunque si los dolores son anormales, acude a tu ginecólogo para resolver tus dudas.

¿Qué anticonceptivo es mejor?

El anticonceptivo que deberías utilizar si por el momento no tienes una pareja estable, sin duda es el preservativo, el cual a parte de evitar un posible embarazo, previene contra enfermedades de transmisión sexual como el SIDA.

Si por el contrario ya tienes una pareja estable, puedes considerar tomar la píldora, colocarte un DIU o usar un anillo. Tu especialista te aconsejará en cada caso.

Preguntas sobre el embarazo

Quiero quedarme embarazada ¿qué hago?

Lo primero de todo es informar a tu ginecólogo de la decisión, así podrá realizarte una revisión completa y hará las comprobaciones necesarias para que cuando consigas quedarte embarazada, el feto crezca en perfectas condiciones. 

Si padeces alguna enfermedad inmunológica o tomas un tratamiento por alguna otra enfermedad, consúltalo a tu especialista antes de dar el paso. Algunos medicamentos podrían dañar gravemente la salud de tu bebé.

¿Hasta cuándo puedo quedarme embarazada?

Se considera que a partir de los 35 años, la fertilidad cae en picado y las probabilidades de quedarte embarazada son mucho menores. Aunque hay casos de mujeres que han dado a luz pasados los 40 años, no es lo más frecuente, es muy complicado ya que los óvulos envejecen, se pueden sufrir abortos y complicaciones durante el embarazo.

 

El proceso de la retirada del ciclo menstrual en una mujer madura

A lo largo de su vida, una mujer pasa por diversos ciclos menstruales. Desde que las niñas entre 11 y 13 años les viene su primera regla (menarquia), alcanzan la etapa adulta y se les regula, hasta que sobrepasan los 45 años y se encaminan hacia la menopausia.

Generalmente es a los 18 años cuando el periodo se empieza a regular, los ciclos menstruales son de 21 a 35 días y dura entre cuatro y cinco días. Esta etapa se mantiene hasta los 45 años aproximadamente, aunque cada mujer es un caso aislado y a muchas nunca se les llega a regular la menstruación, teniendo así ciclos menstruales más largos y otros más cortos.

Como indicábamos al principio, a partir de los 45 años, es frecuente que los ciclos duren menos y empiecen a aparecer ciertos desajustes en la menstruación, aunque la retirada del ciclo menstrual en una mujer, no se da de un día para otro, es progresivo y hasta los 50 años (51 años es la media europea) no se hacen evidentes los síntomas asociados.

No obstante, puede darse el caso de que una mujer pase por una fase conocida como perimenopausia, la cual hace referencia al período en el que el organismo, o más concretamente los ovarios, empiezan a disminuir su producción hormonal. La premenopausia puede darse incluso cuando una mujer menor de 40 años.

En nuestro post sobre la menopausia hablamos en profundidad sobre los síntomas y algunos tratamientos para hacer más llevadera esta etapa, aunque siempre es bueno recordar ciertos puntos.

La menopausia trae consigo la desaparición de la regla debido a que los ovarios dejan de funcionar. La mujer deja de ser fértil y los síntomas más habituales, suelen ser los súbitos sofocos, la dificultad para conciliar el sueño y cambios repentinos en el estado de ánimo.

La sequedad vaginal producida por la menopausia, también puede afectar a tus relaciones sexuales, volviéndose algo más incómodas. La pérdida del apetito sexual o los cambios físicos y de tu figura, pues la cintura se hincha, se pierde masa muscular y la grasa es más complicada de reducir también son otros síntomas asociados.

Si te encuentras en esta situación, no sabes cómo afrontarlo o estas teniendo problemas para sobrellevar la menopausia, debes saber que existen algunos tratamientos que podrían ayudarte a sobrellevarlos. Pide cita y te asesoraremos en todo momento, estamos contigo en cada etapa de tu vida.

La temida menopausia

En ocasiones, cuando pensamos en la menopausia nos ponemos a temblar, vemos como familiares a nuestro alrededor la han pasado ya o están en proceso y los síntomas que acarrean no son para nada agradables: sofocos, insomnio, calambres en las piernas… .

La menopausia, caracterizada principalmente por la desaparición de la menstruación, es esa etapa que toda mujer pasa alrededor de los 50 años y que se asocia a la disminución de la producción de hormonas. La mujer comienza a perder progresivamente su función ovárica y, por tanto, baja la producción de las hormonas femeninas: los estrógenos y la progesterona.

Síntomas

Los síntomas de la menopausia pueden variar dependiendo de cada mujer, aún así, es común que uno de los primeros síntomas que se empieza a notar cuando la menopausia está próxima son los cambios en el período. 

Irregularidades en el período. Si tu período ha sido siempre regular, notarás como se puede acortar, adelantar o durar más de lo habitual. Esto es normal, no obstante, para asegurarse, mejor acudir al médico.

Otro de los síntomas más frecuentes son los llamados sofocos. Una calor repentina que puede durar hasta varios años después de sufrir la menopausia y se debe a los cambios en los niveles de estrógenos en nuestro cuerpo.

Este calor se suele hacer evidente en la cara y en el cuello, enrojeciéndose momentáneamente y a su vez, también pueden aparecer manchas rojas alrededor del pecho, espalda o brazos. Todo esto acompañado de sudores y escalofríos.

Estos episodios pueden durar de 30 segundos a incluso llegar a los 10 minutos y la frecuencia es diversa en cada caso, pueden darse varias veces en una hora o incluso ni aparecer en una semana. Durante la noche estos calores podrían despertarnos y luego dificulten volver a coger el sueño de nuevo, las alteraciones del sueño también son otro síntoma.

La sequedad vaginal también se asocia a la menopausia. Debido a esto, tus relaciones sexuales podrían volverse algo incómodas. A su vez, y respecto a la salud vaginal, también puede ser que notemos una cierta incontinencia al intentar aguantar la orina hasta llegar al baño.

Por último, destacamos también los fuertes cambios de humor, la pérdida del apetito sexual o los cambios físicos y de tu figura, pues la cintura se hincha, se pierde masa muscular y la grasa es más complicada de reducir.

Tratamiento

Como ya hemos avanzado, cada mujer es diferente y dependiendo del caso, habrá unos tratamientos más efectivos que otros, por eso se debe acudir al ginecólogo para que nos determine qué pasos se deberán seguir para paliar los síntomas de la menopausia.

Detectar en qué etapa de la menopausia nos encontramos y los síntomas que sufrimos serán clave para ajustar el tratamiento. Acudir periódicamente a controles médicos permitirá detectar la aparición de nuevas enfermedades asociadas a la menopausia, las mamografías y las citologías pueden ser más frecuentes.

Desde Dona i Nen siempre recomendamos llevar un buen control de la salud vaginal y ginecológica de la mujer durante esta etapa de su vida y llevar una vida sana.

La perimenopausia, una etapa desconocida

ACTUALIZACIÓN DEL CONTENIDO:

Con el paso del tiempo el cuerpo humano va cambiando, pero no cambia de la misma forma para un hombre que para una mujer. Para unos se le ve reflejado un tipo de cambios hormonales que a otros.  Cuando una mujer va cumpliendo años, también va sufriendo cambios, que son inevitables, y la llega de la pre-menopausia es uno de ellos, pero … ¿Qué sucede?

 

¿Qué ocurre con mi cuerpo?

La perimenopausia también conocida como “premenopausia” es una transición natural entre la etapa reproductiva de la mujer y la menopausia, que se presenta a partir de los 45 y 47 años de edad, aunque la edad depende de cada mujer, y tiene una duración entre los 2 y los 5 años antes del cese definitivo de los ciclos menstruales. La ausencia de la menstruación durante 12 meses seguidos es un signo contundente del inicio de la menopausia en mujeres. Algunas mujeres empiezan esta etapa sin haber sufrido irregularidades previas en su organismo y simplemente dejan de menstruar de un día para el otro. Es un periodo de cambios físicos y psicológicos en la mujer y que requieren una mirada holística que permita afrontarlos de manera natural.

 

¿Cómo sé si estoy en la perimenopausia?

  • Irregularidades menstruales, reglas más largas y abundantes o muy cortas
  • Sofocos y sudores nocturnos
  • Aumento del síndrome premenstrual
  • Hinchazón del abdomen por acumulación de líquidos o gases
  • Aumento y congestión del útero
  • Alteraciones musculo-esqueléticos
  • Tensión y sensibilidad en los pechos, con hinchazón y dolor
  • Dolor muscular y en las articulaciones
  • Aumento de peso, sequedad y caída del cabello y cambios en la piel
  • Riesgo de fracturas óseas, osteoporosis
  • Dolores de cabeza frecuentes, mareos y náuseas
  • Trastornos digestivos y urinarios, palpitaciones del corazón
  • Disminución de la libido y disfunciones sexuales
  • Trastornos del sueño, insomnio, disminución del rendimiento y fatiga
  • Aumento de la irritabilidad y alteraciones en el estado de ánimo
  • Pérdida de la capacidad de atención y de la memoria
  • Nerviosismo, estrés y síntomas depresivos y de ansiedad

¿Qué puedo hacer para encontrarme mejor?

Los síntomas que sufren las mujeres en la perimenopausia pueden llegar a resultar molestos y limitar su actividad diaria y, por lo tanto, su calidad de vida. Los principales hábitos saludables que tienes que adoptar:

  • Sigue una dieta sana y equilibrada rica en calcio evitando el sobrepeso y la obesidad. Limitar la ingesta de grasa animal, incluyendo varias piezas de fruta y verduras al día que te ayudará a prevenir enfermedades cardiovasculares.
  • Practica actividad física diaria de vital importancia para conseguir beneficios cardiovasculares, mantener la fuerza de músculo y la densidad mineral ósea.
  • Toma el sol 15 minutos al día para conseguir el nivel de vitamina D
  • Huye de los hábitos tóxicos como el tabaco y reduce el consumo de alcohol.
  • Acude a las revisiones ginecológicas para el diagnóstico precoz del cáncer de mama, de cuello uterino, colorrectal
  • Realiza controles periódicos de tensión arterial, colesterol y glucosa

¿Cómo controlo mis hormonas?

Medicar o no para afrontar los cambios dependerá de cada mujer. Tu ginecólogo de confianza te prescribirá, en caso de que lo necesites, el tratamiento que más se ajuste a tus necesidades con fármacos o métodos anticonceptivos hormonales o no, para regular los niveles óptimos de estrógenos y progesterona, y así los ciclos menstruales.

Si buscas un tratamiento natural…
La acupuntura puede ser una opción para ayudar a combatir el insomnio, estabilizar el humor y aliviar los sofocos. Con el uso de las agujas se intenta equilibrar la energía que se ha visto afectada por una molestia o una enfermedad.
La fitoterapia utiliza productos de origen vegetal con finalidad terapéutica como las isoflavonas de soja o el trébol rojo, la cimicifuga que tienen efectos beneficiosos sobre los síntomas.

¿Puedo quedarme embarazada?

Si tienes más de 35 años, debes saber que la perimenopausia es un período de baja fertilidad porque comienza a producirse una reducción del número de óvulos en los ovarios de la mujer (aumento de los ciclos anovulatorios) y, sobre todo, de su calidad ovocitaria, el estado de los óvulos para convertirse en embriones sanos.

La edad es un factor determinante de la capacidad fértil de la mujer, pero, aun así, sigue existiendo riesgo de quedarte embarazada si se produce una ovulación espontánea.

El deseo sexual en la perimenopausia

Uno de los cambios más significativos de esta etapa es la disminución de los niveles hormonales y que repercuten en el deseo y el funcionamiento sexual de la mujer. Durante la perimenopausia, las mujeres sienten una mayor dificultad para excitarse y llegar al orgasmo (anorgasmia) menos sensibilidad en las relaciones sexuales, pero también hay una pérdida del interés sexual. Las alteraciones hormonales son responsables de la reducción de la libido en la mujer, provocan sequedad vaginal, picazón y dolor durante el acto sexual (dispareunia). Las revisiones periódicas con tu ginecólogo te ayudarán a prevenir y tratar las disfunciones sexuales que puedan producirse durante este periodo. El apoyo de tu pareja repercutirá considerablemente en tu calidad de vida.

Una etapa para disfrutarla

La mujer tiene que afrontar esta nueva etapa con positividad para conseguir su total plenitud y madurez personal. Aunque se ha producido un cambio de actitud y la mujer ha adquirido mayor protagonismo en su bienestar y una participación más activa en las decisiones clínicas y tratamientos que afectan a su calidad de vida.

No dejes pasar la oportunidad para vivirla con vitalidad. Dedica tiempo a tus aficiones, plantéate nuevos retos y disfruta plenamente de tu familia y amigos.

Dr. Miguel Ángel Jiménez Ortuño

Nº de colegiado: 36082

Jefe del servicio de ginecología y obstetricia Dona i Nen
Ginecología y Obstetricia general, patología suelo pélvico e incontinencia

 

La nutrición en la menopausia

ACTUALIZACIÓN DEL CONTENIDO:

Los cambios hormonales femeninos son inevitables con el paso del tiempo, con esto queremos decir que la llegada de la menopausa y de todos sus síntomas son certeros en que cada una de las mujeres lo sufrirán, en mayor o menor medida. Es por eso que cuidar la alimentación y el día a día puede ser un gran acierto si bien lo cuidas.

La menopausia puede ser a veces un momento complicado en la vida de la mujer. Se pueden producir situaciones “molestas” debidas a los cambios hormonales: calores, irritabilidad, retención de líquidos, disminución de la secreción de mucosas, sequedad de piel, acumulación de grasa abdominal… todo ello nos crea una sensación de descontrol de la situación que en ocasiones puede llevar también a alteraciones en el estado de ánimo.

Todos estos cambios hacen que podamos perder de vista que es un momento importante en el que realizar un cambio de hábitos, tanto para intentar evitar la osteoporosis como para prepararnos para otros cambios posibles como pueden ser la hipertensión, las alteraciones en el colesterol o el azúcar, el aumento de la grasa abdominal…

Con la nutrición, podemos conseguir que estos síntomas disminuyan y no sean tan pesados. Hemos de tener más cuidado con nuestra alimentación y apostar por un cambio de rutina.

Unas pautas básicas a seguir para una buena dieta en la menopausia:

  • Aumentar el consumo de verduras y frutas. Así aseguramos una aportación de fibra que regulará el tránsito intestinal y a la vez ayudamos a una buena hidratación ya que las frutas y verduras tienen un alto contenido en agua. Además, la fruta como los cítricos, arándanos y melón, por su contenido en potasio, nos ayudan a regular la retención de líquidos.
  • Disminuir el consumo de grasas de origen animal: embutidos, salchichas, carnes con mucha grasa (cordero, las partes del cerdo más grasas), latas con salsas…
  • Evitar comidas precocinadas o preparadas tipos sopas, “cubitos” para el caldo… Tienen un alto contenido en sal y pueden repercutir en la retención de líquidos y la presión arterial. También acostumbran a tener un alto contenido en grasa.
  • Aumentar el consumo de agua, alimentos ricos en calcio, vitamina C, vitamina D y antioxidantes, entre otros.
  • Moderar el consumo de azúcares simples (dulces, bollería industrial…). Utilizar estevia para endulzar.
  • No dejar de tomar azúcares complejos (arroz, patata, pasta…), ya que a veces una exclusión total de estos puedes causar irritabilidad. No obstante, hay que tomarlos con moderación. Podemos probar otras fuentes como la espelta, el trigo sarraceno, el kamut, el mijo… Todos ellos son alimentos de muy buena digestión y con alto nivel nutricional.
  • Tener cuidado con la sal. Es un potenciador del sabor de los alimentos y puede hacer que comamos más de la cuenta. Utilizar hierbas y especias tanto para cocinar como para adobar.
  • Sustituir el café y el té por infusiones como la maría luisa, el rooibos, la camomila… Son más digestivas y no perjudican la circulación.
  • Podemos introducir el consumo, con medida, de avena. Nos ayudará a disminuir el colesterol, aumentar el consumo de fibra y nos proporcionará sensación de saciedad.
  • Hacer ejercicio regularmente. Intentar ir aumentando progresivamente, en la medida que se pueda, en tiempo e intensidad. Es recomendable hacer actividades al aire libre o en grupo (baile, partidos, …)

Hemos de tener en cuenta que cada mujer es diferente, cada persona es única y no todas responden igual; por este motivo, es importante conocer cada caso. Mi experiencia me dice que lo más importante, y no solo en la menopausia, es prevenir, es decir, procurar llevar ya desde bien jóvenes una correcta alimentación y seguir hábitos saludables. De esta manera, los cambios a largo plazo tienen otra repercusión y los podemos afrontar de otra manera menos “molesta”.

 dietéticaTeresa Font i Mach es especialista en dietética y nutrición humana por la Universidad de Navarra (nº de colegiado CAT000815). Desde de su consulta en los centros Salud de la Mujer Dona i Nen de Clínica del Vallès i GEMA, Teresa realiza un abordaje dietético personalizado para cada mujer según sus necesidades y de acuerdo con su etapa vital, hábitos de alimentación y estilo de vida.

Conoce a nuestra matrona Eugenia Cánovas!

Conoce a nuestra matrona Eugenia Cánovas en la siguiente entrevista extraída de la revista Dona i Nen.

 

 ¿Por qué decidiste dedicar tu vida profesional a la ginecología y la obstetricia?

Pues no se realmente el origen, pero sí que desde que tengo uso de razón, siempre sentí atracción por el mundo de las ciencias médicas y siempre supe que me dedicaría a cuidar de la salud de las personas.  La atracción por la obstetricia vino más tarde, cuando conocí los diferentes ámbitos del ejercicio profesional.

¿Qué características personales crees que debe tener una buena comadrona?

La matrona ha de ser competente, no sólo en el ámbito de los conocimientos sino, también en el ámbito de las actitudes y esto último, no se aprende en la universidad, sino que tiene que ver más con los principios de la persona.  El respeto por el ser humano y valores como la honestidad, la sensibilidad por el sufrimiento ajeno,  la tolerancia,  la proximidad, el espíritu de servicio, son imprescindibles para  un ejercicio profesional de excelencia.  Yo siempre digo que, lo que diferencia a un profesional correcto de un profesional excelente, no son sus características técnicas sino su capacidad de escucha,  de conectar con la paciente y de hacerle sentir que la entiendes, la respetas y no la juzgas, que la acompañas en su proceso desde la cercanía y que puede confiar en ti.

n1-12-13-consultorio-nuestro-equipo-dona-i-nado_corr1-2¿Qué es lo más extraño o divertido que te ha ocurrido en una consulta?

Después de tantos años, creo que estoy curada de espantos y nada llega a parecerte ya extraño. Tirando de la memoria y como situación atípica, siempre recordaré una noche hace muchos años,  al principio de mi carrera, que nos llegó una adolescente de 15 años al hospital remitida por su médico de cabecera por dolor abdominal  y abdomen en tabla (barriga dura). Acabó en sala de partos porque la joven venía pariendo, ocultó su embarazo hasta el último momento.  Tuvimos que avisar a su madre que estaba trabajando y cuando llegó le presentamos a su nieto. Fue bastante surrealista sobre todo para la madre, que no se lo podía creer.

¿Cuál es la pregunta que más veces has contestado a lo largo de tú carrera?

Pues es difícil escoger una pero la que siempre surge sin duda es “¿Cómo sabré reconocer cuando esté de parto?”

¿Crees que el hecho de ser mami y mujer, aporta un valor añadido al desarrollo de tu actividad asistencial?

Creo que sin duda te aporta una sensibilidad especial. Haber experimentado en primera persona la maternidad, te hace más fácil poder empatizar con la paciente, reconocer y entender mejor algunas situaciones.

¿Qué consejo les darías a unos padres primerizos?

Que disfruten de la crianza y que se dejen llevar por el instinto, que es el mejor orientador. El ser humano en definitiva es un animal mamífero.

¿Cuál ha sido la situación más difícil con la que has tenido que lidiar en tú profesión?¿y cuál es el que recuerdas con más cariño de tú carrera?

La más difícil… la muerte de un neonato después de un parto complicado que atendió un compañero y que viví estando yo embarazada de mi primera hija.  Se me hizo muy difícil lidiar con las emociones encontradas que me generó la situación.

La que recuerdo con más cariño….muchas. Todos los partos son únicos, pero sin duda cuando he atendido a una sobrina, una cuñada, una amiga,….con la que te une un lazo especial, hace que la situación cobre un tinte aun más mágico si cabe.

Después de traer al mundo a tantos niños ¿qué tal fue tu propia experiencia como paciente?

Fué mágica.  Lo viví desde la normalidad, lo que me dio una gran tranquilidad y paz para poder disfrutar de la experiencia.

¿Sigues tus revisiones ginecológicas a conciencia?, o en casa del herrero cuchillo de palo

Por supuesto, sigo las revisiones a conciencia. Creo en la prevención y en el diagnóstico precoz y además pienso que el principal responsable de nuestra salud somos nosotros mismos. Así que…. ha seguir los controles pertinentes.

¿Qué otros hobbies o pasiones tienes?

Me gusta la cocina y soy capaz de pasar horas experimentando nuevas recetas para luego disfrutarlas con mi familia o amigos. Me gusta el teatro, la música, el arte,  pasear, y sobretodo compartir el máximo tiempo con mis hijas.

¿Cómo describirías un día de trabajo normal?

Rutinario únicamente en lo que respecta a los horarios: madrugo y regreso a casa tarde.  Variado en cuanto al contenido de mi actividad, pues aunque paso muchas horas en la consulta,  cada día es único,  cada consulta es diferente,  conectas con diferentes personas, con  diferentes realidades y eso  hace que cada día sea singular y  te aporte un aprendizaje continuo.  Quizás es lo que hace más atractivo mi trabajo.

¿Qué sentiste al atender tú primer parto?

Pues una gran satisfacción por estar cumpliendo mis deseos de ser matrona. Pero tengo que decir que aunque llevo muchos años de ejercicio profesional, en cada parto sigo sintiendo la magia del milagro de la vida.

¿Qué consejo darías a nuestras lectoras?

Que disfruten de la vida y que cuiden de su salud, que se hagan sus revisiones y que consulten siempre que lo necesiten, sin temores, ni vergüenzas.

 

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LA MENOPAUSIA…UN BUEN MOMENTO PARA LA REFLEXIÓN

El rol de la mujer en nuestro entorno ha sido tradicionalmente el de “cuidadora” de la familia: marido, hijos, padres…. Con frecuencia anteponemos el bienestar de éstos al nuestro propio y a menudo tenemos tiempo para cuidar de todos menos de nosotras mismas.

La menopausia supone un momento de inflexión en nuestras vidas, con una serie de cambios físicos y emocionales y una percepción de vida efímera que nos invita a la reflexión. En nuestras manos está aprovechar ese momento para CAMBIAR ESQUEMAS: puede ser UN BUEN MOMENTO PARA OPTAR POR CUIDARNOS Y QUERERNOS.

La menopausia es un periodo de la vida que coincide con el cese de la ovulación y la ausencia de menstruación, que responde a la disminución de las hormonas sexuales de la mujer: los estrógenos.  Estos cambios hormonales nos pueden producir irritabilidad, cansancio, insomnio, alteraciones en la piel, aumento de peso, disminución de la lívido y con frecuencia va asociada a la aparición de trastornos de la salud como la hipertensión,  osteoporosis,  aumento del colesterol, sobrepeso, … A menudo tenemos además una percepción de pérdida del atractivo y de declive vital. Todo ello puede favorecer el desánimo, la pasividad  y la depresión, sin embargo es fundamental afrontar esta nueva etapa de vida con energía, dinamismo y actitud positiva.

 

¿Qué puedo hacer para sentirme mejor durante la menopausia?:

Llevar un estilo de vida saludable

¿Cómo?
  • Siguiendo una dieta sana y variada rica en vegetales, legumbres, fruta, aceite de oliva, frutos secos, pescado, lácteos bajos en grasa, y disminuir el consumo de carnes rojas, embutidos y grasas en general.
  • Beber un litro y medio de líquido al día para mantener la hidratación óptima.
  • Hacer ejercicio físico y evitar el sedentarismo: nos ayuda a quemar calorías y mantener el peso adecuado, favorece la agilidad física, mejorando la coordinación y la elasticidad, favorece el sistema circulatorio, mejorando la hipertensión y ayudando a disminuir el colesterol, cuida nuestro esqueleto, ya que favorece la fijación del calcio en los huesos y por tanto reduce el riesgo de osteoporosis y tiene efectos psicológicos beneficiosos ya que mejora nuestro estado de ánimo y combate el estrés.
  • Tomar el sol con protección: aumenta la síntesis de Vit. D, favorece la fijación del calcio y mejora el ánimo.
  • Limitar el consumo de alcohol y abandonar los hábitos tóxicos como el tabaco,  ya que aumenta el riesgo de osteoporosis  y de enfermedades cardiovasculares.
  • Saber escuchar qué nos pide nuestro cuerpo y mimarnos en la medida de lo posible.
  • Seguir los controles médicos Hemos de acudir al ginecólogo con regularidad y realizar las revisiones ginecológicas sistemáticas, incluso en caso de no mantener actividad sexual, realizar exploraciones mamarias rutinarias y consultar los síntomas que presentemos, tales como los sofocos, sequedad vaginal, pérdidas involuntarias de orina, molestias genito-urinarias, dificultades o dolor en las relaciones sexuales,… síntomas que con frecuencia se aceptan como normales y que  sin embargo podemos combatir y mejorar con la ayuda del especialista.

Durante la menopausia es esencial cuidarse, estar activa, controlar la alimentación, hacer ejercicio físico, mantener una vida social activa y satisfacer los propios deseos y necesidades. Esto repercutirá en nuestra salud física,  mental y en nuestro bienestar emocional.

Eugenia Cánovas

Matrona | Col. Nº 24155

 

INCONTINENCIA URINARIA

La incontinencia urinaria es uno de los trastornos más prevalentes dentro de la población femenina. Se estima que hasta un 30% de las mujeres padecerán este problema en algún momento de su vida.

Muchas y diversas son las causas que pueden producir incontinencia: la edad de la mujer, el peso, la actividad física, la genética, los tipos de parto…son tantos y diversos los factores influyentes que por eso es un trastorno tan prevalente. Sin embargo, la importancia de la incontinencia no es su prevalencia, que también, sino la falta de calidad de vida que produce en la mujer que la padece.

La incontinencia, aunque cada vez menos, continua siendo un tema tabú. Es una patología que muchas mujeres no expresan tener, lo mantienen en silencio. Es como si dieran por hecho que toca pasarla, que es un factor evolutivo de la vida y que no hay nada que hacer…

¡Pues no!, no toca tenerla, ni padecerla y ¡sí!, sí que hay mucho a hacer.

 

Debemos tener en cuenta que la incontinencia urinaria femenina acostumbra a ir acompañada de trastornos en el suelo pélvico, es decir, o bien de prolapsos a nivel de la matriz, vejiga o recto o combinaciones de los mismos.

Por tanto, cundo hablamos de la incontinencia urinaria la enmarcamos dentro de los trastornos de suelo pélvico, entendiendo que ésta es una manifestación del estado de nuestro suelo pélvico, es decir, de los diferentes músculos y tejidos que hay en la pelvis.

La pelvis femenina está llena de músculos y tejidos que proporcionan la sujeción de los diferentes órganos de la pelvis. Cuando estos músculos se alteran, se debilitan o se lesionan, tal como si fuera un castillo de naipes, toda la estructura se rompe, por ello, y según la alteración, algunas mujeres solo tendrán incontinencia urinaria, o de gases o de  heces, o prolapsos o combinaciones múltiples. Lo que sí que está claro es que cualquiera de estos trastornos disminuye la calidad de vida y la gran mayoría tienen solución.

Las mujeres con trastornos de suelo pélvico dejan de realizar actividades en las que puedan notar incomodidad, es decir, notar más el prolapso o bien que se le escape la orina. Por eso muchas veces dejan de salir a correr, de ir a bailar, de ir con las amigas a ciertos sitios… Esto disminuye su autoestima y cierra su círculo social.

¿Qué podemos hacer? ¿Cómo podemos ayudar?

En primer lugar hemos de ser capaces de identificar el trastorno. Como ya hemos dicho anteriormente es un tema que muchas mujeres ni tan solo expresan abiertamente en consulta por lo que somos nosotros, los profesionales sanitarios (ginecólogos y comadronas) que hemos de saber interrogar de manera dirigida. Hemos de hablar con la mujer abiertamente, que sienta que nos lo pueda expresar tranquilamente, que la escucharemos, que la entenderemos y que intentaremos sin ninguna duda ponerle la máxima solución. Porque no será lo mismo identificar el problema en una fase inicial que en una fase avanzada. Por ejemplo, en una mujer que acaba de tener un bebe, si en el post parto incidimos y remarcamos en cómo cuidar el suelo pélvico, en los ejercicios adientes, probablemente minimizaremos que a largo plazo aquella mujer tenga severos problemas de incontinencia. Y no vale en decirles un día y de forma protocolizada como parte de un guion aprendido, sino que le hemos de ir recordando, reforzando el mensaje, que la mujer entienda la importancia de lo que le estamos diciendo. Es decir, acompañar a la mujer.incontinencia urinaria

Por tanto, lo que tenemos que hacer en primera instancia es identificar el problema. Una vez este hecho debemos averiguar qué severidad tiene, es decir, qué cantidad de orina pierde, con qué grado de esfuerzo se produce este hecho, si el prolapso que tiene es de primer, segundo, tercer o mayor grado…

Para hacer esto utilizaremos dos herramientas: la exploración física y unos test de calidad y severidad de la incontinencia. En cuanto a la exploración física debemos observar la zona pélvica, ver si las relaciones anatómicas están conservadas, como está el estado muscular (su tono, su capacidad de contracción), explorar que no haya antiguos desgarros musculares (muy típico después de los partos)… una vez hecho esto podremos solicitar a la mujer que complete una serie de test que nos darán una visión sobre el grado de incontinencia e intentaremos poner un poco de objetividad a un problema que tiene mucha parte de subjetividad y emocional.

Una vez tengamos el problema identificado deberemos solicitar una serie de pruebas complementarias para poder obtener un poco más de información de cara a plantear un tratamiento. Las pruebas que nos ayudan dependen como ya hemos dicho de qué trastorno tenemos. Enumerando algunas de estas hablaremos de la ecografía de suelo pélvico para valorar estabilidad uretral, de la urodinamia para valorar tipo de incontinencia y severidad de la misma, de las manometrias para valorar tonos esfinterianos…

Y una vez tengamos una visión de lo que hay y de en qué grado está, es hora de plantear una opción terapéutica a la mujer.

Los tratamientos de los trastornos del suelo pélvico son, como su origen, diversos y multiprofesionales. Uno de los grandes problemas que entendemos como causantes del ‘desprestigio’ que hay en los tratamientos del suelo pélvico, es el hecho de que no se han indicado durante años de manera correcta y que no se trabaja habitualmente de manera conjunta e interdisciplinar. Una patología tan amplia y que está producida por alteraciones múltiples en diferentes órganos-sistemas requiere sin lugar a dudas de una solución integral y un abordaje interdisciplinar. Es decir, que en la mayoría de los casos requeriremos diferentes actuaciones para poder restablecer la anatomía y la funcionalidad.

¿Cuáles son las diferentes opciones terapéuticas?

Pues tenemos la rehabilitación funcional de suelo pélvico, tenemos la cirugía y tenemos los tratamientos farmacológicos. Este último son fármacos que nos ayudarán a evitar la incontinencia de orina cuando ésta es de urgencia.

La rehabilitación de suelo pélvico es una parte importantísima del tratamiento de los trastornos del suelo pélvico. Es básica y capital cuando identificamos estos en fase inicial y es clave para preparar los músculos de cara a una posible cirugía.

La rehabilitación debe hacerse en lugares específicos y conducidos por un médico rehabilitador que conozca la patología y sepa hacer trabajar esta musculatura.

Nos queda la cirugía. Esta como ya vais viendo no siempre es necesaria pero si lo es, es crucial que hayamos llegado a ella después de haber identificado el trastorno, de haberlo estudiado, de haberlo trabajado y teniendo pues muy claro que una opción correcta para solucionar esto es la cirugía. Y llegado este punto debemos saber identificar bien cuál es la mejor opción quirúrgica

Los tratamiento quirúrgicos son diversos, a veces se realizan como actos únicos y otras veces es necesario aplicar diferentes de ellos a la vez: disponemos de la colocación de bandas anti urinarias, de colocación de mallas para sujetar la musculatura del suelo pélvico (tanto por vía abdominal como por vía vaginal), cirugías reparadoras de la anatomía (para reducir prolapsos, para restablecer funcionalidad esfinteriana)…

Ya veis pues que un solo signo de aviso como puede ser la incontinencia se debe ver con una visión muy amplia e integradora.

En Salud de la Mujer Dona i Nen creemos en la medicina personalizada pero también en la excelencia profesional. Es decir, nuestro principal objetivo es ayudar a nuestras pacientes por lo que somos conscientes de que tenemos que organizarnos en torno a ellas. Saber qué necesitan y que les puede dar la mejor solución.

Afortunadamente y refiriéndose al tema del que hablamos hoy , el servicio de Ginecología y Obstetricia de Salud de la Mujer Dona i Nen consta de profesionales suficientemente preparados para llevar a cabo todas las fases que hemos explicado hasta ahora: identificación, diagnóstico, opción terapéutico y seguimiento. Disponemos de los profesionales adecuados y apropiados en cada fase para que nuestras pacientes puedan volver a recuperar la calidad de vida que un día perdieron y vuelvan a sonreír con nosotros.

La visita ginecológica en la menopausia

La menopausia es una etapa más en la vida de la mujer. Consideramos menopausia a la fecha en la  que una mujer tiene su última regla. La etapa posterior se considera la posmenopausia y el período de transición en el que empiezan a aparecer alteraciones menstruales y los primeros síntomas de la menopausia los llamaremos perimenopausia. En nuestro país, las mujeres tienen la menopausia como media a los 51 años. La perimenopausia oscila entre los 45 y 55 años.

En esta etapa además de la ausencia de regla pueden aparecer otros síntomas. Éstos son muy variados y cambian mucho de una mujer a otra. Por ejemplo son habituales los sofocos pero también es muy frecuente durante la menopausia presentar insomnio, dolores articulares, sequedad de piel, sequedad ocular y sequedad vaginal, disminución de la líbido, dolor con las relaciones sexuales, cambios de humor, etc. La lista de posibles síntomas en la menopausia es muy larga  y muy variada pero no todas las mujeres presentaran la misma sintomatología ni les va a afectar de la misma forma.

Por otro lado, en esta etapa de la mujer es muy importante no dejar de hacer revisiones ginecológicas. Aunque ya no es posible un embarazo y la regla desaparezca, no hay que olvidar que sigue siendo posible la aparición de enfermedades a nivel de órganos genitales y por lo tanto hay que seguir haciendo los controles adecuados. Se recomienda realizar citología cervico-vaginal de forma rutinaria.  A partir de los 50 años, si no se ha empezado antes, es el momento de iniciar el cribaje de cáncer de mama mediante mamografía.

Como veis es muy importante seguir haciendo controles ginecológicos llegada la menopausia.

Además en esta visita se intentará explicar el porqué de los síntomas, con lo cual la paciente comprenderá que lo que le ocurre es normal. Además aunque la lista de síntomas posibles ya hemos visto que es muy larga y muy variada, son muchos los posibles remedios y tenemos opciones de mejorar y tratar estos síntomas que pueden afectar mucho a la calidad de vida.

La llegada a la menopausia no es el final de la vida, sino el comienzo de una larga etapa de la vida de la mujer que puede llegar a durar muchos años y que por lo tanto debemos intentar vivir de la mejor forma posible y con la mejor calidad de vida. Si es tu caso, no dudes en consultar nuestra Unidad de Menopausia.

 

Dra. Sonia Sánchez